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miércoles, 7 de enero de 2009

Psicología y espiritualidad 4.


Los libros de Henri Nouwen: Pasemos ahora a los siguientes libros que ejemplifican el vínculo positivo entre psicología y espiritualidad. Esta vez se trata de Henri Nouwen, y los libros en cuestión intentan una comprensión mejor, más abierta, dinámica y pastoral, del ministerio ordenado (válido tanto para el sacerdocio, como para el pastorado, teniendo en cuenta que Nouwen desarrolló su trabajo a menudo en el mundo protestante). Los libros a que me refiero son:
1- “Un ministerio creativo”. PPC, 2000. (Escrito en1971)
2- “El sanador herido”. PPC, 2008. (Escrito en 1972)

En el primer libro de los citados la preocupación principal de Nouwen es el vínculo entre el ejercicio del ministerio, entendido muchas veces como mera profesión, y la espiritualidad, entendiendo que a menudo hay una separación entre el vivir y el sentir, entre ministerio y espiritualidad. Nos propone ir más allá de la mera trasmisión de un contenido doctrinal, más allá de repetir rutinariamente un mensaje, más allá de unas muy bien hilvanadas razones teológicas, más allá del acomodamiento y manipulación de las estructuras de las que formamos parte, más allá de un ritual protector y creador de estatus. Si queremos revitalizar el ministerio tenemos que trasmitir una experiencia, implicarnos en el mensaje, acercarnos a la persona concreta e individual, construir una comunidad y celebrar con pasión lo que vivimos. En el fondo hay para Nouwen un problema: tanto el ministro en concreto como la estructura a la que este pertenece ha evitado durante mucho tiempo enfrentar la realidad. Pero el mundo de hoy pone altas exigencias, y surge con fuerza la pregunta de cómo es posible vivir una vida centrada, y cómo puede mantenerse la integridad en lo más íntimo, frente a estímulos tan contrastantes. El ministro cristiano no podrá serlo sino cuando su fe más íntima y su visión de la vida sean el centro de su trabajo pastoral. Es un estilo de vida, una experiencia concreta de Dios, en la que ha de haber un todo unificado que sostenga el edificio espiritual del ministro, y le permita ser, estar y actuar en el mundo hoy de parte de Dios.
Nouwen utiliza un lenguaje menos psicologista que Anselm Grün; su saber psicológico está, a mi juicio, más integrado en lo teológico y lo espiritual, pero quien lee estas páginas comprende que es desde una comprensión de la persona humana y de su psiquismo que se está construyendo el discurso y proponiendo acciones pastorales concretas. Otros libros de Nouwen intentan lo mismo, desde perspectivas algo diversas: “Intimidad: ensayos de psicología pastoral” (1969), “Signos de vida: intimidad, fecundidad y éxtasis” (1986); “En el nombre de Jesús: reflexiones sobre el liderazgo cristiano” (1989). En la medida en que Nouwen madura como escritor se ven menos las costuras en sus libros, y ya es menos explícito en lo psicológico, pero lo ha integrado de una manera particular... (Continuará)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizá el ministerio deba ser encarnado, implicado en carne viva en la salvación de Cristo, que no es una salvación cualquiera. Quizá debiera haber menos normas, menos votos y más vivencias.
Recordando el poema de Benedetti...
No te salves
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Anónimo dijo...

Necesitamos más sacerdotes y hombres de Dios al estilo de Nouwen, de Merton, y otros como ellos, abiertos al Espíritu, llenos de misericordia, y caminando como luces en medio del camino.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.