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martes, 3 de febrero de 2009

Etty Hillesum: vivir la vida mil veces.


No me canso de leer a Etty Hillesum. Esta mujer insignificante, que dejó un precioso testimonio de la verdadera santidad. La que se confunde con la vida cotidiana, que se forja a base de golpes del destino y muchísima confianza. Su "Diario" me acompaña cuando quiero y necesito escuchar una palabra amiga; una palabra que no me consuele, sino que me despierte.


"El sufrimiento no afecta la dignidad humana. Con esto quiero decir que se puede sufrir con y sin dignidad. La mayoría de la gente de occidente no entiende el arte de sufrir y siente el miedo de mil formas. Eso ya no es vida, tal como la vive la mayoría de la gente:con miedo, resignación, amargura, odio, desesperación. Dios mío, se puede entender perfectamente. Pero cuando se les quita esta vida, tampoco se les quita tanto. Y me pregunto si hay tanta diferencia entre ser devorado aquí por miles de formas de miedo o en Polonia por mil piojos y por el hambre. Hay que aceptar la muerte como una parte de la vida, incluso la muerte más terrible. Pero ¿No vivimos todos los días una vida completa? Y ¿Qué importa entonces si vivimos un par de días más o menos? Estoy todos los días en Polonia, en los campos de batalla, se podría decir. A veces se me impone una visión de venenosos campos verdes de batalla. Estoy con los hambrientos, con los maltratados y moribundos, cada día estoy allí, pero también estoy aquí con el jazmín y el trozo de cielo ante mi ventana, en una sola vida hay espacio para todo. Para creer en Dios y para una ruina miserable.

También hay que tener fuerzas para sufrir en soledad y para no cargar a los demás con los propios miedos y preocupaciones. Eso todavía lo tenemos que aprender. Tendríamos que estar educados para ello, y si no se consigue con ternura, entonces tendrá que ser con severidad. Cuando digo: de una u otra manera he ajusado cuentas con esta vida, eso no es resignación. Toda charlatanería es un malentendido. Cuando a veces digo una cosa así, entonces la otra persona se lo toma de otra manera a como yo lo habría querido. No es ninguna resignación, seguro que no. ¿Qué quiero entonces decir en realidad? A lo mejor esto: como he vivido la vida ya mil veces y también he muerto ya mil veces, ya no puede llegar nada nuevo. ¿Es eso una especie de aburrimiento? No. Es vivir la vida de minuto a minuto mil veces y a ello corresponde dar un lugar al sufrimiento Y el sufrimiento hoy día no exige un lugar insignificante. ¿Importa al fin y al cabo si en un siglo domina la inquisición y, en otro, la guerra, y los pogromos que hacen sufrir a la gente? ¿Sufrir sin sentido, tal como dicen ellos mismos? El sufrimiento siempre ha exigido su lugar y sus derechos. ¿Importa en qué forma aparece? Importa mucho cómo uno lo soporta y si uno sabe ordenarlo en su vida y si, aun así, sabe aceptar la vida".


Etty Hillesum. "Diario".

5 comentarios:

SAN dijo...

Al leer este fragmento, interpreto que una cosa es estar vivo y otra, bien distinta, es tener vida. Para estar vivo es suficiente unas determinadas constantes biológicas, pero para tener vida hace falta trascender esa biología, alimentarnos en nuestro espacio y nuestro tiempo con algo más completo e íntimo que la materia. Intimidad viva, como expresa un poeta mexicano:
Estás en mí, como latido ardiente,
en mis redes de nervios temblorosos,
en mis vetas de instintos borrascosos,
en los mares de insomnios de mi frente.
Estás fuera de mí, como corriente
de voces imprecisas, de sollozos,
de filos de secretos tenebrosos,
de roces de caricia inexistente.
Me cubres y me encubres, sin dejarme
un espacio de ser sin tu presencia
un átomo sin linfa de tu aliento.
Estás en mí, tocándote al tocarme,
y palpita la llama de tu esencia
hasta en la entraña de mi pensamiento.

SAN dijo...

Hoy 3 de febrero se cumple el centenario del nacimiento de Simone Weil, mujer fascinante en la que se unen mística y compromiso social. Acordó perfectamente su vida con sus ideas. Personalidad desconcertante , Weil escribe: Dios, al crear el mundo, se retiró de él para venir solo como un mendigo, necesitado y sin fuerza. Pensar a Dios es, pues, pensar su ausencia, su silencio. En este mundo, Dios calla, o lo que es lo mismo, allí donde reina la necesidad, al bien le está como prohibido reinar directamente. Sin embargo, Dios no deja de llamar a los hombres, y un rayo de su luz llega a traspasar a veces la opacidad del mundo tocando a aquel que vacía su yo, que consiente y espera. Esta gracia de Dios no puede evitar la subordinación aplastante del mundo a la necesidad, a la gravedad y a la fuerza; pero puede hacer que el alma no ceje de amar.

M. Jose dijo...

Vuelvo a viajar a Taizé el próximo mes. El diario de Etty Hillesum será esta vez mi acompañante. La primera vez lleve a Thomas Merton. Ahora le toca a esta mujer con la que también estoy enganchada de alguna manera. Y creo que es por su gran humanidad...
Un abrazo siempre
mj

Manuel. dijo...

Gracias a SAN, por recordar a Simone Weil; había pasado por alto la fecha, y es otra de mis admiradas mujeres. A M. Jose, le deseamos un viaje lleno de bendiciones para su vida interior.

Anónimo dijo...

Dice: "Como he vivido la vida ya mil veces...". Alguna vez siento que la vida es algo tan frágil, que me asusto. Otras veces es su misterio el que me llena de incertidumbre. Pero, aun asumiendola como un regalo que se agradece, hay momentos en la vida que cargan consigo un dolor terrible. El testimonio de Etty es como un golpe seco en la conciencia y en el corazón.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.