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viernes, 1 de abril de 2011

THOMAS MERTON, según el P.Segundo Llorente, S.J. (5)

Seguimos con el texto del P. Segundo Llorente, misionero en Alaska, a quien Thomas Merton visitó en el año 1968, poco antes de su viaje a Asia, donde perdió la vida. Merton estaba buscando un lugar donde construir una ermita, y hacía planes de vivir en aquellos parajes idílicos de Alaska:

“Su venida definitiva a Alaska estaba condicionada por el viaje que tenía planeado para el Lejano Oriente. Con el debido permiso de sus superiores, Merton iba a ir desde Alaska al Lejano Oriente. Ya tenía los pasaportes para el Japón, Korea, Viet nam del Sur, Tailandia, Birmania, India y Pakistán. No quería decir que forzosamente tuviera que visitar tantas naciones, pero pudiera visitarlas todas si le parecía conveniente. No le daban visado para Birmania, pero con la ayuda de U Thant, el secretario de Naciones Unidas, lo consiguió pronto.
Dentro de unos días nos iba a dar un día de retiro a los sacerdotes de la arquidiócesis. También tenía que dedicar unos días a dar conferencias a todas las monjas de la región. Luego saldría para California y desde allí volaría a Japón. Su plan era ponerse en contacto con los líderes de las religiones orientales no cristianas: budistas, mahometanos, sintoístas y cuanto se relaciona con el Zen. Merton había dedicado mucho tiempo a estudiar a fondo estas religiones. Desde luego pensaba pasar una temporada con el Dalai Lama, que es tenido por la reencarnación de Buda. El objeto de estas conversaciones era tender puentes y establecer contactos con aquellas filosofías exóticas. Quería sentarse con aquellos ascetas y entablar diálogo con ellos; escucharles, procurar entenderles y luego responderles en tonos conciliatorios, sin pizca de acrimonia. Ellos expondrían a Merton sus puntos de vista, entonces Merton les daría a conocer el punto de vista del cristianismo revelado en los evangelios. Era todo un viaje emocional. Merton estaba mejor preparado que nadie para eso. Buen lingüista, filósofo agudo, teólogo profundo, asceta de profesión, conocedor y quién sabe si experimentador de lo más recóndito de la mística, hombre abierto a todas las ideas para luego hacer anatomía de ellas en su soledad monacal. Si ya sobre el terreno veía que debía quedarse en el Lejano Oriente de por vida, ya no volvería a Alaska, naturalmente.
Yo por un lado deseaba que volviera, pero por otro me daba gran ilusión imaginármelo entre aquellos orientales como el Nobile del siglo XX. En esto caía la tarde y él tenía que tomar el avión para Anchorage. Le conduje al aeropuerto que dista 20 kilómetros por una carretera asfaltada y bien cuidada. Mientras rodaba el coche le citaba yo versos del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, que él escuchaba con una sonrisa beatífica. “Pastores los que fuerdes…” ¿Sabía Merton lo que era fuerdes? Sí, claro, cómo no. Fuerdes era una variante de fuereis. ¡Bien por Merton! Me confesó que el Cántico no se podía apreciar en ninguna traducción. Por eso había aprendido él español, para entender a los místicos españoles”. (Continuará…)

2 comentarios:

Edit dijo...

Que hermoso relato, nos comparte hoy.
Cada vez que leo algo más de Merton, mas me atrapa.
Espero sus entrada siguientes...
Le dejo mi afecto. Que tenga un hermoso fin de semana.

San dijo...

A cuánta gente le gustaría tener en su agenda, y poder realizar, ese circuito tan fantástico que Merton tenía previsto por Oriente. Desafortunadamente, uno de los “malabarismos” de la vida le deparó otro plan muy distinto a corto plazo bien. Este texto activa mi pensamiento en varias direcciones: pienso en la sabiduría, siempre vigente, del famoso “carpe diem”; en la transitoriedad impredecible de la existencia; en el regalo de poder elegir vivir haciendo lo que se ama y amando lo que se hace; y en la creencia, más firme cada día, de que ser feliz es el mayor canto de gloria, alabanza y bendición al Amor del que procedemos, en el que somos y hacia el que vamos.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Santidad es descubrir quién soy...

“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).

LA DANZA GENERAL.

"Lo que es serio para los hombres a menudo no tiene importancia a los ojos de Dios.Lo que en Dios puede parecernos un juego es quizás lo que El toma más seriamente.Dios juega en el jardin de la creación, y, si dejamos de lado nuestras obsesionessobre lo que consideramos el significado de todo, podemos escuchar el llamado de Diosy seguirlo en su misteriosa Danza Cósmica.No tenemos que ir muy lejos para escuchar los ecos de esa danza.Cuando estamos solos en una noche estrellada; cuando por casualidad vemos a los pajaros que en otoño bajan sobre un bosque de nísperos para descansar y comer; cuando vemos a los niños en el momento en que son realmente niños; cuando conocemos al amor en nuestros corazones; o cuando, como el poeta japonés Basho, oímos a una vieja ranachapotear en una solitaria laguna; en esas ocasiones, el despertar, la inversiónde todos los valores, la "novedad", el vacío y la pureza de visión que los hace tan evidentes nos dan un eco de la danza cosmica.Porque el mundo y el tiempo son la danza del Señor en el vacío. El silencio de las esferas es la música de un festín de bodas. Mientras más insistimos en entender mal los fenómenos de la vida, más nos envolvemos en tristeza, absurdo y desesperación. Pero eso no importa, porque ninguna desesperación nuestra puede alterar la realidad de las cosas, o manchar la alegría de la danza cósmica que está siempre allí. Es más, estamos en medio de ella, y ella está en medio de nosotros, latiendo en nuestra propia sangre, lo queramos o no".
Thomas Merton.

ORACIÓN DE CONFIANZA...

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.