Seguidores

jueves, 14 de diciembre de 2017

CAMINOS DE ADVIENTO

Para recordarnos los caminos de Cristo
(Una vieja entrada para recordar)


Al hablar del Adviento, Thomas Merton hace un señalamiento importante y curioso que llama nuestra atención. Es el siguiente:

“Puede ocurrir que los mejores cristianos estén entre los que, por alguna razón, se consideran malos cristianos. Eso también puede ser parte del misterio de Adviento, y nos puede recordar los caminos de Cristo”.

¿Qué piensan? Léanlo varias veces y verán cuántas ideas llegan, cuántas preguntas, y también algo de luz. Aquí está eso que la teología ha llamado la “kénosis” o “abajamiento” de que habla la Carta a los Hebreos y San Pablo también. Sigamos escuchando a Merton:

“La plenitud del tiempo es el tiempo de Su vaciamiento en nosotros. La plenitud del tiempo es el tiempo de nuestro vaciamiento, que atrae a Cristo a bajar a nuestras vidas de modo que en nosotros y por medio de nosotros pueda traer la plenitud de Su verdad al mundo”.

Dice Merton:
“Aquí es donde hemos de tener cuidado con nuestros torcidos conceptos de “plenitud” y “planificación”. Es cierto que la gloria y la presencia de Cristo a veces han rebosado visiblemente no sólo en carismas espirituales, sino también en lo que podríamos llamar el carisma de la cultura y las formas espirituales de la civilita. Pero, obviamente, ese “carisma”, en el mejor de los casos, es metafórico o analógico, ya que implica el “bautizar” formas que son muy limitadas en el tiempo y en la geografía. Cuanto más “llenos” estamos de esos cumplimientos, y cuanto más identificamos la fisonomía de una cultura próspera con el rostro del Kyrios glorificado, más tendemos a dejarnos engañar por una proyección y cumplimiento ilusorios, y mayor el peligro de que nuestro Cristianismo se convierta en una vana presunción ante los ojos de Dios. En tal caso, el Advenimiento del Señor no pide ni más ni menos que un retorno al “vaciamiento” de la fe. Incluso puede significar la destrucción de la falsa imagen que habíamos erigido en honor de nuestro propio logro, o que, aunque erigida en honor del Señor, no era digna de Él”.

Sigue entonces su argumentación para acabar de iluminar la frase inicial de esta entrada:

“Si el Señor desea vivir en nosotros Su vaciamiento de Sí mismo, Su Kénosis, no es probable que tolere en nosotros la plenitud y ufanía de la arrogancia colectiva. ¿En quién descansará Su Espíritu sino en los humildes y en los pobres? Eso no significa que el orgullo ocasional, o incluso corriente, pueda arrojar válidas dudas sobre la verdad de la Iglesia; pero significa que la fuerza y santidad de la Iglesia no están, en ese momento, donde se supone y se afirma que están”.

Aquí habría ahora que volver a leer la frase inicial, y por eso vuelvo a  escribirla:

“Puede ocurrir que los mejores cristianos estén entre los que, por alguna razón, se consideran malos cristianos. Eso también puede ser parte del misterio de Adviento, y nos puede recordar los caminos de Cristo”.

¡Recordarnos los caminos de Cristo! Qué importante es esto siempre...

Comentarios recientes sobre Thomas Merton en mi diario

Escribo en Matanzas, donde pasaré unos días. Cuando venía, a mitad de camino, caí en la cuenta de que me había dejado el reader en Güines y eso me amargó parte del trayecto, pero no queda más que aceptarlo como algo providencial en esta estancia matancera para dedicar más tiempo a otras cosas, como escribir o dar una primera revisada al Diccionario de Merton, regalo reciente de S.

Aquí puedo sentarme a escribir, prácticamente al tiempo que comienzo a vivir el día, y antes de levantarme de la cama, como aún es temprano, tomo el Diccionario de TM y leo las introducciones (a la edición en inglés y en español) que me auguran momentos de interés y disfrute intelectual, sobre todo por el acceso a parcelas de la obra de Merton que conozco menos.

Creo que no comenté antes los libros que S. me trajo de su viaje, además del Diccionario de TM; estos son: “El palacio del vacío de Thomas Merton (Encontrar a Dios: despertar al verdadero yo)”, de James Finley (Sal Terrae); “Thomas Merton. El verdadero viaje”, de Fernando Beltrán Llavador (Sal Terrae); “La voz secreta. Reflexiones sobre mi obra en Oriente y Occidente”, Thomas Merton (Sal Terrae); “Amar y vivir”, de Thomas Merton (Oniro). El primero es una obra de 1978, ya considerado un clásico entre los estudios sobre el pensamiento de TM, y los dos últimos son reediciones, pues ambos títulos ya se habían publicado, pero ahora están mejor editadas. Las tres primeras aparecieron con motivo del Centenario del natalicio de Merton; siempre es una alegría, que casi había empezado a olvidar, el recibir nuevas publicaciones de este maestro, que no deja de acompañarme en mi personal búsqueda de Dios.


Voy revisando poco a poco el Diccionario de Merton: lo referido a su correspondencia me resulta de especial interés, así como el desglose más amplio de sus diversos diarios y la poesía, ya que hay mucho de esto todavía sin traducir al español. Alguna información resulta confusa, y se echa en falta un  poco de sentido crítico, aunque el prólogo advierte que así se lo propusieron los autores del diccionario. Ya S. me dijo que no había visto nada sobre M., y de ser cierto esto también sería una carencia importante del diccionario

En el diario publicado de TM, Run to the mountain (1939-1941) aparece como segunda parte el texto “The Cuban interlude” (Interludio cubano), que recoge la visita de Merton a la isla, y que he leído parcialmente. Leo que el texto completo consta de 76 páginas y que contiene algunas de las mejores descripciones del libro. También se recoge en el “Diario Secular”, en su segunda parte, primavera 1940, pero la referencia no resalta suficientemente, a mi entender, su experiencia mística en un templo cubano, ni he encontrado referencias a su intercambio epistolar con Cintio Vitier y otros poetas cubanos.

Las estructuras de la vida religiosa en la Iglesia deben servir como un marco propicio para estimular los carismas individuales y no para uniformar, haciendo que sus miembros sean meras copias mediocres de un modelo que depende mucho de corrientes e intereses ajenos a la fe. Pienso en esto cuando vuelvo a leer sobre las dificultades de Merton para vivir su singularidad, lo mismo que otras figuras eclesiales, pero sobre todo en tanta gente anónima, mujeres u hombres, que pasaron por ese rígido filtro  uniformador. También yo lo experimenté, como lo hace todo aquel que ha pasado por esas estructuras con un mínimo de sentido crítico.

 La voz M. sí aparece en el Diccionario de Merton, para referirse a la enfermera con la que Merton se relacionó en una etapa de su vida.

Sigo leyendo el Diccionario TM: algunas voces de especial interés, datos nuevos, pero también hay conceptos muy tradicionales y faltan elementos que me gustaría poder conocer; por ejemplo, más sobre Bramachari. Me gustan especialmente la voz CELIBATO y CENTRO DE ESTUDIOS THOMAS MERTON, así como lo referente a sus CARTAS y a sus DIARIOS. Conozco muchas cosas de Merton, pero también hay muchísimas que desconozco. Estoy tratando de hacer una lectura general del volumen, para luego detenerme específicamente en aquellas partes que conozco menos y trabajarlas un poco; creo que este libro renovará una vez más mi personal entusiasmo por la persona y la obra de Merton. Es que de las cosas buenas también uno descansa, pero también a ellas siempre se vuelve, y Merton es un referente importante en mi propio itinerario de búsqueda de la verdad.


Terminé de revisar, primera mirada, el DICCIONARIO DE TM, y estas son mis primeras impresiones: un regalo de primer orden, largamente esperado, pero de momento estoy algo decepcionado con él. Primero, con su formato: grande y pesado; luego, es poco crítico, a veces tiende a ser tradicional en algunas voces (o espiritual, ligeramente devoto). Se echa de menos la falta de algunas merecidas entradas, como: Cuba, espiritualidad carmelitana, Teresa de Lisieux, San Juan de la Cruz, recepción católica a la obra de Merton, críticas que se le han hecho, Cintio Vitier… Por otra parte contiene información sobre libros no traducidos, personas o acontecimientos, y especialmente me interesa lo relativo a la poesía de Merton, o a sus diarios íntegros. A pesar de los límites que aprecio en la publicación, me aprovecharé indudablemente de ella y trataré de sacarle todo el jugo. Creo que desde ya me ha servido para volver a conectar espiritualmente con TM y entusiasmarme de nuevo con sus libros, sus ideas, y su vida.

Me cuenta S. que ha salido en SAL TERRAE una nueva edición de “Los manantiales de la contemplación”, que recoge un grupo de charlas que TM dio a religiosas en la abadía de Getsemaní, entre 1967 y 1968. Conservo una edición de Sudamericana, regalo de Alx y comprada en una Feria del Libro de la Habana hace unos años, que está en mal estado, porque la encuadernación no era buena y yo lo he manoseado mucho. Permite acceder a un Merton más espontáneo y diverso, hablando de los desafíos de la vida contemplativa y consagrada en la Iglesia de su tiempo, pero con intuiciones importantes para hoy. Sin embargo, al consultar el DICCIONARIO DE THOMAS MERTON, casi recién adquirido, constato un error; en la entrada que habla de este libro deja entender (o dice) que fue el propio Merton quien reunió estas charlas y las publicó. Cito:
En diciembre de 1967 y de nuevo en marzo de 1968, Thomas Merton organizó pequeños encuentros de superioras de conventos de clausura para ayudarlas en sus esfuerzos por la renovación de la vida religiosa de mujeres contemplativas, en el espíritu del Concilio Vaticano II y reunió esas charlas en un volumen”.
 Por lo que dice la presentación del volumen que tengo en las manos, esas charlas nunca estuvieron impresas, sino que las religiosas, después de la muerte de Merton, transcribieron las cintas en las que fueron grabadas, haciendo los arreglos pertinentes para que el texto resultara más formal, es decir trasladaron el lenguaje oral, informal, a un texto más ordenado, pero respetando el espíritu original con que Merton se expresó, y luego lo dieron para ser publicado.
 (Creo recordar que parte del prólogo de este libro, firmado por Mary Luke Tobin, apareció en el blog hace ya un tiempo).

Mañana domingo, día 10, es aniversario de la muerte de Thomas Merton, y como otros años quiero vivir una larga jornada de reencuentro con él, con su obra y sus propuestas espirituales, enriqueciendo así la vivencia de mi Adviento, Navidad y Epifanía, hasta el 31 de enero, aniversario de su nacimiento, y también ahí estará, dentro de este período, mi propio cumpleaños  56. Aprovecharme del Diccionario, de los nuevos libros que me regaló S., y pensar en la idea de ampliar algunas páginas de mi tesina en Comillas. Leer a TM siempre me resulta gratificante y positivo para mi desenvolvimiento personal y espiritual.

Leyendo unas páginas del diario de Merton: su visita a la abadía de Getsemaní para un retiro; luego evoca su visita a Cuba, un año antes, y menciona varios lugares en la Habana: Hotel Andino; club Pensilvania, una terraza en la plaza, donde vendían helados; Río Cristal, habla de una comida fabulosa; también recuerda las iglesias de El Santo Cristo y San Francisco de Asís, y un periódico de la época, El Diario de la Marina. Todo lo anterior sucede en 1940; me gustaría encontrar fotos de estos ligares en aquel tiempo en que TM visitó nuestra isla.

No puedo saber lo que me espera, lo que nos espera, en adelante, pero cada vez soy más consciente de que Dios quiere que me ponga en Sus manos y le deje llevarme a través de las cosas que están por venir, y debo aprender a confiar en Él sin miedo ni preguntas ni vacilaciones ni pasos atrás”(TM, Diarios, diciembre 1947).




domingo, 10 de diciembre de 2017

MERTON: DE SUS PALABRAS FINALES.

        En fecha como la de hoy, Merton pronunció en Bangkok la conferencia Marxismo y perspectivas monásticas, que aparece en el Apéndice VII de su Diario de Asia. No imaginaba que era el último día de su vida y algunas de sus últimas palabras. Las traemos hoy, casi escogidas al azar, para recordar su muerte y sobre todo su fructífera vida, pidiéndole su cercanía y ayuda.  





"A partir de ahora, hermano, cada cual se tiene por sus propios pies.
Creo que es a eso a lo que apuntan el budismo, el cristianismo...y el monacato, si se entiende en términos de gracia (...)
Ya no podemos confiar en el respaldo de unas estructuras que pueden ser destruídas en cualquier momento (...) En el zen hay un dicho (...) que, en cierto sentido, es análogo: 
" ¿A dónde vas desde lo alto de un poste de treinta pies?"

  THOMAS MERTON, 10 de diciembre de 1968



"A los cincuenta y tres años, en 1968, obtuvo el permiso para viajar al Lejano Oriente. Al participar de una conferencia de abades de monasterios contemplativos cristianos de toda Asia, buscaba acercarse más íntimamente a la espiritualidad oriental. Visitó diferentes monasterios budistas, habló muchas veces con el Dalai Lama, dirigió debates y dio una charla para los monjes y las monjas reunidos en la conferencia.
El 10 de diciembre de 1968, poco después de la conferencia, lo encontraron muerto en su habitación. Se había electrocutado con un ventilador averiado. Su cuerpo fue llevado de regreso a su monasterio de Getsemaní  (Ky, E.U), donde fue enterrado 
el 17 de diciembre."

HENRI NOUWEN. Encuentros con Thomas Merton.

Imagen:  Ofrendas 3. Óleo de Silvia Rodríguez Rivero



  

viernes, 8 de diciembre de 2017

MARÍA, HERMANA NUESTRA.


"En la Galilea del siglo I, pobre y explotada, agitada políticamente y desestimada en lo religioso, sucedieron cosas admirables. Allí, una mujer, María de Nazaret, se convirtió en testigo de algo inmenso: testigo de la entrañable misericordia de Dios. De lo que es y hace ese Dios. De sus costumbres y maneras, de su tendencia a adelantarse y a tomar la iniciativa para bendecir y hacer bien.


María era una mujer de pueblo, y nada más. Su mínima densidad social muestra lo que Dios ve, en qué se fija; y su vida corriente revela cómo ese Dios se abre paso en la historia concreta de los hombres y mujeres, de cualquier época.

Teresa de Lisieux, que sabía poca cosa de crítica textual o de cuestiones historiográficas, intuía algo de todo esto, cuando se sentía atraída por María, al imaginarla mezclándose con las demás mujeres y andando por la vía común. Creía que la «llena de gracia» había vivido pobremente, sin «éxtasis, ni raptos, ni sonoros milagros», y le cantaba: «Tú me haces comprender que no es cosa imposible caminar tras tus huellas».

Cada año, vuelve la «fiesta de la gracia de María», la fiesta que celebra que estuvo envuelta, anticipadamente, en el amor y la fidelidad de Dios. Y celebramos lo que esa gracia especial descubre: que eso es lo que quiere hacer Dios, el camino que quiere recorrer con todos los seres humanos: envolver la vida de todos en ese amor absoluto.

Pero María era, también, una mujer libre y con capacidad de decisión. No se vio forzada por Dios, ni por su gracia anticipada. Y, cuando el Espíritu llamó a su vida, no dio un paso adelante porque no le quedara otro remedio. Dijo: «que se cumpla en mí tu Palabra», y lo hizo desde su fe y su libertad. Así es como pudo el Espíritu crear en ella una vida nueva.

Cuando el Espíritu de Dios encuentra abierta la puerta de la libertad humana y de la confianza, crea, realiza algo nuevo, algo que será un fruto para los demás. Ese es el modo de actuar del Espíritu de Dios, que en María se hace especialmente transparente.

Celebrar la Inmaculada es recordar que hay una buena noticia para todos los seres humanos y es mantener la esperanza en esta tierra. Es revivir la acción poderosa de Dios, poderosa en el amor y fuerte en la fidelidad. Pero conlleva un riesgo: el de perder de vista lo que la Iglesia, con paciencia y profundidad, ha logrado recuperar de María de Nazaret. Todo aquello que llevó a Pablo VI a llamar a la Madre de Jesús, «verdadera hermana nuestra».

Devolver a María su humanidad, en nada disminuye su grandeza. Muestra su hondura –la que puede alcanzar el ser humano– y su inmensa capacidad, su ser imagen de Dios, en definitiva. Y revela la presencia creadora, la fuerza de la Palabra cuando es acogida.

Los escuetos relatos bíblicos dejan el rastro que se puede seguir para acercarse a María. ¿Qué sucedió? Nadie lo sabe exactamente. María aceptó la palabra que Dios le dirigió, dio fe a la presencia del Espíritu y respondió libremente: así se hizo carne Dios.

La magnitud del misterio, no disipa el rigor de la historia ni trastoca mágicamente las circunstancias. Más bien, desvela cómo lo grande se realiza a través de lo pequeño.

La decisión de María cambió la historia de la humanidad, pero tuvo para ella consecuencias graves y la llevó a recorrer un camino difícil. Si conoció la inmensa alegría que nace de vivir con el ancla echada en Dios y de la fe compartida, también vivió la más larga y dolorosa soledad.

Teresa de Jesús recordaba a María al pie de la cruz y decía que estaba allí «no dormida». Hablaba de una mujer despierta en el mundo, consciente del dolor y de las fosas de desesperanza que pueden tragarse a la humanidad, a la vista de la injusticia. Porque lo que María veía era a su hijo, que había sido repudiado sin haber hecho nada malo, hasta el punto de ser torturado y condenado a muerte por los poderes del momento.

El siglo XXI está lleno de Galileas. Lugares desechados, en el tercer mundo y en el primero. Poblados de chabolas, barrios deprimidos, ciudades arrasadas por las guerras, países hundidos bajo dictaduras, de la mano de un hombre o del puño del dinero. Y está, todavía, lleno de mujeres que no pueden levantar la cabeza como lo hizo María: con libertad y dignidad.

Su Cántico es el canto de una mujer verdadera y por eso puede tender la mano a quienes habitan en esos lugares. Su gracia se hace solidaria y se extiende por generaciones, como la misericordia de Dios, que deshace el camino de los poderosos y endereza a los hundidos.

Esta mujer es María Inmaculada, «verdadera hermana nuestra». La mujer de fe, que reclama y sostiene en los creyentes la confianza en Dios, la fe que puede hacer que sigan sucediendo cosas admirables en todas las Galileas."


GEMA JUAN


sábado, 2 de diciembre de 2017

ADVIENTO Y VIDA.

"El misterio de Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que en nosotros no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad. Y eso, sin duda, es motivo de alegría. Pero por desgracia nos aferramos a nuestra irrealidad, preferimos la parte al todo, continuamos siendo fragmentos, no queremos ser ”un solo hombre en Cristo”.

Adviento, para nosotros, significa aceptación de ese comienzo totalmente nuevo. Significa una disposición para hacer que la eternidad y el tiempo se encuentren no sólo en Cristo sino en nosotros, en el Hombre, en nuestra vida, en nuestro mundo, en nuestro tiempo. Si hemos de entrar en el comienzo de lo nuevo, debemos aceptar la muerte de lo viejo. El comienzo, pues, es el fin. Hemos de aceptar el fin, antes de poder empezar. O más bien, para ser más fieles a la complejidad de la vida, hemos de aceptar el final en el comienzo, ambos juntos".

THOMAS MERTON

lunes, 27 de noviembre de 2017

ESE QUE SUFRE...

“Al final de nuestra vida seremos juzgados sobre el amor, es decir, sobre nuestro concreto  compromiso de amar y servir a Jesús en nuestros hermanos más pequeños y necesitados. 
Ese mendigo, aquel necesitado que extiende la mano, es Jesús; ese enfermo que debo visitar es Jesús; ese encarcelado es Jesús; ese hambriento es Jesús. Pensemos en esto.
(...)
Jesús vendrá al final de los tiempos para juzgar a todas las naciones, pero viene a nosotros cada día, de tantos modos, y nos pide acogerlo. 
La Virgen María nos ayude a encontrarlo y recibirlo en su Palabra y en la Eucaristía, y al mismo tiempo en los hermanos y en las hermanas que sufren el hambre, la enfermedad, la opresión, la injusticia. Puedan nuestros corazones acogerlo en el hoy de nuestra vida, para que seamos recibidos por Él en la eternidad de su Reino de luz y de paz.”


FRANCISCO, 26 de noviembre de 2017

miércoles, 22 de noviembre de 2017

EL AHORA VS LO ETERNO: UNA OPINIÓN.

"En los últimos años de su vida, el famoso monje americano Thomas Merton vivió solitario, en una ermita, intentando encontrar mayor soledad en su vida. Pero la soledad es una cosa muy elusiva y Merton descubrió que se le estaba escabullendo constantemente.

Sin embargo, una mañana sintió que la había encontrado, en ese momento al menos. Pero lo que experimentó fue, de alguna manera,  una sorpresa  para él. Resulta que la soledad no es un cierto estado alterado de la conciencia o incluso una cierta sensación intensificada de Dios o de lo transcendente en nuestras vidas. La soledad, tal como él la experimentó, era estar totalmente dentro de su propia piel, al interior del momento actual, consciente con gratitud de la inmensa riqueza encerrada dentro de la ordinaria experiencia humana. La soledad consiste en estar suficientemente dentro de tu propia vida, de forma que puedas experimentar realmente lo que allí se esconde.
Pero eso no es fácil. Es raro que nos encontremos a nosotros mismos dentro del momento actual. ¿Por qué? Por la manera como estamos construidos. Estamos sobrecargados para este mundo. Cuando Dios nos puso en este mundo, como nos dice el autor del Libro del Eclesiastés, puso “eternidad” en nuestros corazones y por eso no vivimos fácilmente en paz en nuestra vida.

Leemos esto en la Sagrada Escritura, Libro del Eclesiastés, en el famoso pasaje sobre el ritmo de los momentos oportunos de la vida. Allí se nos dice que hay un tiempo y un momento oportuno para cada cosa: Un tiempo de nacer y un tiempo de morir; un tiempo de plantar, y un tiempo de cosechar lo plantado; un tiempo de matar, y un tiempo de sanar… y así sucesivamente. Pero, después de enumerar este ritmo natural del tiempo y de los momentos oportunos, el autor acaba con estas palabras. Dios ha hecho todo adecuado al tiempo propio de cada cosa, pero en el corazón humano ha sembrado eternidad, de forma que los seres humanos no sincronizan con los ritmos de este mundo desde el principio hasta el fin.


El vocablo hebreo usado para expresar “eternidad” es “Ha olam”, una palabra que indica “eternidad” y “transcendencia”. Algunas traducciones inglesas lo expresan de esta manera: Dios ha puesto un sentido del pasado y del futuro en nuestros corazones. Tal vez esa traducción lo plasma de la forma mejor, al menos en cuando al modo cómo nosotros experimentamos esto, por lo general, en nuestras vidas.

Sabemos por experiencia lo difícil que es estar dentro del momento
actual, ya que ni el pasado ni el futuro nos dejarán solos. Están siempre influyendo en el presente. El pasado nos ronda con canciones de cuna  medio-olvidadas y con melodías que provocan memorias pasadas, con amores encontrados y perdidos, con heridas que nunca cicatrizaron, y con sentimientos incipientes de nostalgia, pesar,  y con necesidad de aferrarse a algo que pasó en otro tiempo. El pasado está siempre sembrando inquietud en el momento presente.

Y el futuro igualmente se abre paso a sí mismo al interior del presente, vislumbrándose como promesa y amenaza, exigiendo siempre nuestra atención, sembrando siempre ansiedad en nuestras vidas y despojándonos siempre de la capacidad de saborear realmente el presente. El  presente está influenciado siempre por obsesiones, angustias, quebraderos de cabeza y ansiedades que poco tienen que ver  con la gente con la que nos sentamos a la mesa.

Los filósofos y poetas dan a este fenómeno diversos nombres: Platón lo llamó “locura procedente de los dioses”; los poetas hindúes lo han llamado “nostalgia del infinito”; Shakespeare habla de “anhelos inmortales” y San Agustín lo llamó, con el nombre más conocido y famoso de todos, “incurable inquietud”. Inquietud que Dios ha colocado en el corazón humano para que se guarde de encontrarse a gusto y estable en algo que es menos que infinito y eterno: “Nos has hecho para ti, Señor, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti”.

Así pues, resulta muy difícil estar presente de modo pacífico en nuestras vidas, sintiéndonos relajados dentro de nuestra piel. Pero este “tormento” -así lo llamó alguna vez el famoso poeta y dramaturgo anglo-estadounidense T.S. Eliot-, tiene su finalidad. El escritor espiritual Henri Nouwen, en un pasaje extraordinario que a la vez da nombre a esa lucha interior e indica para qué sirve finalmente, lo formula de este modo: Nuestra vida es un tiempo breve vivido en expectación, un tiempo en el que la tristeza y la alegría se besan mutuamente en cada momento. La tristeza tiene una cualidad que domina todos los momentos de nuestra vida. Parece que no existe algo así como una alegría pura y bien definida, sino que, aun en los momentos más felices de nuestra existencia, sentimos un dejo de tristeza. En cada satisfacción hay una conciencia de limitaciones. En cada éxito hay un temor de envidia. Detrás de cada sonrisa hay una lágrima. En cada abrazo hay soledad. En cada amistad, distancia. Y en todas formas de luz aparece la conciencia de la oscuridad circundante. Pero esta experiencia íntima, en la que cada pequeña porción de vida queda afectada por una pequeña porción de muerte, hace posible que nos asomemos más allá de los límites de nuestra existencia.

Esta experiencia íntima puede obrar así haciéndonos anhelar con expectación el día en que nuestros corazones se colmen de perfecta alegría, una alegría que nadie nos podrá arrebatar. "

RON ROLHEISER. "Lidiando para vivir con intensidad el momento presente". (Artículo publicado en ciudadredonda.org)

martes, 14 de noviembre de 2017

MERTON SE MIRA Y NOS MIRA.

"El hombre que vive dividido, vive en la muerte. No puede encontrarse a sí mismo porque está perdido; ha dejado de ser real. La persona que él cree ser, no es mas que un sueño defectuoso. Y cuando muera descubrirá que ya  desde hace tiempo había dejado de existir..."

 NUEVAS SEMILLAS DE CONTEMPLACIÓN.


"Finalmente estoy llegando a la conclusión de que mi mayor ambición es ser lo que ya soy. Que nunca cumpliré mi obligación de superarme a mí mismo a no ser que primero me acepte, y si me acepto plenamente del modo debido, ya me habré superado a mí mismo. Porque es el yo inaceptado el que se interpone en mi camino, y seguirá haciéndolo mientras no sea aceptado. Cuando lo es, es mi escalón a lo que está por encima de mí. Porque así es como el hombre ha sido hecho por Dios, y el pecado original fue el intento de superarse a uno mismo siendo como Dios, es decir, distinto de uno mismo. Pero nuestra semejanza con Dios empieza en nuestra persona. Debemos hacernos como nosotros mismos, y dejar de vivir a nuestro lado”. 

DIARIOS.

"Para mí, ser santo es ser uno mismo". 

THOMAS MERTON.
 ·





 ·

lunes, 6 de noviembre de 2017

TODO LO SANTO.


“Las formas y caracteres individuales de los seres que viven y crecen,
de los seres inanimados, de los animales,
de las flores y de toda la naturaleza,
constituyen su santidad a los ojos de Dios.

Su esencia es su santidad.
Es la huella de la sabiduría
y la realidad de Dios en ellas.
La especial y torpe belleza de ese potro
en este día, en este campo, bajo estas nubes,
es una santidad consagrada a Dios
por su sabiduría creadora,
y proclama la gloria de Dios.

Las pálidas flores del cornejo
que crece fuera de esa ventana son santas.
Las florecillas amarillas que nadie percibe
al borde de aquel camino
son santas que contemplan el rostro de Dios.

Esta hoja tiene su propia textura,
su trama de fibras y su forma santa propia,
y  lo que hace santas a la perca y a la trucha
que se ocultan en los profundos remansos del río
son su belleza y su fuerza.

Los lagos ocultos entre las colinas son santos
y el mar también es un santo que alaba a Dios
sin interrupción
con su majestuosa danza.

La gran montaña, hendida y medio desnuda,
es otro de los santos de Dios.
No hay otro como ella.
Es única en su especie;
no hay nada en el mundo que haya imitado
ni pueda imitar jamás a Dios
de la misma manera.
Esa es su santidad.

Pero ¿y tú? ¿Y yo? "

THOMAS MERTON




AQUÍ ESTAMOS.

Queridos amigos y amigas, estamos de vuelta después de casi dos meses. Gracias a todos los que se han preocupado por nosotros a raíz del huracán Irma, sea por mensajes, por llamadas o con su pensamiento y oración.

 Con las dificultades habituales de nuestro país y otras agravadas por el huracán, en la próxima entrada hoy volvemos después de una pausa, con un tema primordial para Merton y para este blog:
 LA SANTIDAD.



Conocer el pensar y el sentir, el VIVIR, de Merton solo por sus escritos en prosa, sería una forma incompleta de conocerlo. Nos hace falta adentrarnos  también en su obra poética, en la que nos dejó mucho para reflexionar y saborear.  Así que regresamos hoy con el tema de la santidad, en uno de sus poemas. 
Nos vemos enseguida.

jueves, 14 de septiembre de 2017

HURACÁN.



Con gran dificultad hemos podido conectarnos a internet en un hotel de La Habana  para que sepan los amigos del blog que estamos bien.
 Los grandes daños que el huracán Irma ha causado en nuestra isla hace apenas unos días, impedirán por un tiempo actualizar tanto este espacio como el de Nouwen y La Puerta de la Confianza.

Contamos con su oración por los damnificados y con su lealtad como lectores. 


lunes, 4 de septiembre de 2017

EL SILENCIO QUE HABLA.

"Hay que predicar el mensaje de la misericordia de Dios por la humanidad. Hay que proclamar la  palabra de la verdad. Nadie puede negarlo. Pero no son pocos los que comienzan a sentir la futilidad de incrementar la contínua riada de palabras que se vierten sin sentido sobre el mundo en todas partes, día tras día.

Para que el lenguaje tenga algún significado, debe haber intervalos de silencio en algún momento, para separar palabra de palabra, y expresión de expresión.

Quien se retira al silencio no necesariamente odia el lenguaje. Quizás sea el amor y el respeto por el lenguaje el que le impone silencio, pues la misericordia de Dios no se escucha en palabras a menos que se escuche en el silencio: 
antes y después de que se pronuncien las palabras."

THOMAS MERTON.
 Humanismo Cristiano. En el mar de los peligros.

martes, 22 de agosto de 2017

VIENDO EL ECLIPSE DE SOL.



"Altísimo y omnipotente buen Señor,                                                 
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.

Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua,
la cual es muy humilde, preciosa y casta.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran en pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.

Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad..."

SAN FRANCISCO DE ASÍS. CÁNTICO DE LAS CRIATURAS

Foto del eclipse de sol del 21 de agosto de 2017 (ayer)






lunes, 14 de agosto de 2017

PREGUNTAS....Y CERTEZA.


"Si lo encuentro con gran facilidad, quizás no sea mi Dios.
Si no puedo tener ninguna esperanza  en encontrarlo, 
¿será mi Dios?
Si lo encuentro en cualquier parte que me plazca, 
¿lo habré encontrado?
Sí. 
Él me puede encontrar en cualquier lugar que desee
y me dice quién es Él
y quien soy yo,
y si luego sé que aquel a quien no pude encontrar 
me  ha encontrado
entonces sabré que Él es el Señor, mi Dios.
Él me ha tocado con el dedo que me formó de la nada. "

THOMAS MERTON. Tocado por el dedo de Dios. 
LOS HOMBRES NO SON ISLAS (132).

lunes, 7 de agosto de 2017

DÓNDE ENCONTRARSE.

"El que se vierte hacia afuera para encontrarse a sí mismo en los efectos de sus obras, es como un fuego que no quisiera quemar, sino tan solo producir humo...

'Ser' no significa nada para aquellos que temen y aborrecen lo que son. Por eso no pueden tener paz en su propia realidad (que refleja la realidad de Dios). Tienen que luchar por evadir su propio ser y comprobar una existencia falsa mediante la constante inspección de lo que hacen. Tienen que estar mirándose al espejo para asegurarse. ¿Qué esperan ver ahí? No a sí mismos, sino alguna señal de que se han convertido en el dios que han soñado llegar a ser por medio de su actividad frenética: un dios invulnerable, todopoderoso, infinitamente sabio, inmensamente bello, inmortal...

Cuanto menos puede ser, tanto más tiene que hacer. Se convierte en su propio lacayo esclavizado: una sombra fustigando moralmente a otra sombra...Después viene el temor. La sombra tiene miedo a la sombra. Al que 'no es' le aterran las cosas que no puede hacer.... Después la sombra juzga y detesta a la sombra que no es dios y que no puede hacer absolutamente nada...

Tenemos que aprender a entrar en comunión con nosotros mismos antes de poder comunicarnos con las demás personas y con Dios. 
El hombre que no tiene paz consigo mismo, necesariamente proyecta su lucha interior en la sociedad de aquellos con quienes vive y esparce el contagio del conflicto en todos cuantos lo rodean.  Aún cuando trate de hacer el bien a otros, sus esfuerzos son desesperados puesto que no sabe cómo hacerse bien a sí mismo. En los momentos del más desenfrenado idealismo, puede metérsele en la cabeza hacer felices a los demás. Por eso se lanza a la obra y lo que resulta es que saca de esa obra todo lo que puso en ella: su propia confusión, su propia desintegración, su propia infelicidad....

Nuestro destino cristiano es en verdad grandioso, pero no podremos conseguir la grandeza si no perdemos todo interés en ser grandes...Es, pues, algo muy grande ser pequeño, es decir, ser nosotros mismos.

THOMAS MERTON. Ser y obrar (fragmentos).  Los hombres no son islas  



viernes, 28 de julio de 2017

EN CUERPO Y ALMA.

"Como el cuerpo está envuelto en la ropa y la carne en la piel y los huesos en la carne y el corazón en el cuerpo entero, así nosotros estamos revestidos en cuerpo y alma en la bondad de Dios, y envueltos en ella.

Nuestro Amante desea que nuestra alma se adhiera a Él con todas sus fuerzas y que nos aferremos a su bondad sin soltarnos jamás. Pues esto, por encima de todo, agrada a Dios y fortalece el alma."

JULIANA DE NORWICH.  Revelaciones del amor divino. Inglaterra, siglo XIV.

"Juliana de Norwich: una de las voces más maravillosas 
entre todas las voces cristianas".
 THOMAS MERTON

viernes, 21 de julio de 2017

¿ES ACTUAL LA CONTEMPLACIÓN?

"En este mundo nuestro de hoy, de tecnología y conflictos ¿la contemplación puede aún encontrar un lugar?  ¿O es algo que pertenece solo al pasado? La respuesta es que, como la experiencia pura y directa de la realidad, hasta su última raíz, es la más honda necesidad humana, la contemplación seguirá siendo posible mientras el hombre mantenga su humanidad.
Si la contemplación dejara de ser posible, la vida del hombre perdería su orientación espiritual, de la que tiene que depender todo lo demás: orden, paz, felicidad, salud.


Pero la  verdadera contemplación es una vocación austera y exacta.  Son pocos los que la buscan y muchos menos los que la encuentran. Sin embargo, su presencia sostiene el testimonio de que la contemplación sigue siendo tan necesaria como posible." 

THOMAS MERTON. Choosing to love the world.
 (Escogiendo amar al mundo).     

(citado en el sitio Thomas Merton Daily Quotes)

martes, 11 de julio de 2017

MERTON Y SU ÚLTIMO VERANO 1. "AGGIORNAMENTO".

"3 de julio de 1968
(Anochecer). Por la mañana salí de casa temprano y terminé de cortar y podar los pinos
jóvenes que seguían doblados desde las grandes ventiscas del pasado invierno. El límite
de arbustos de mi jardincito, en dirección al bosque, está ahora relativamente despejado
(¡aunque sigue apareciendo algún que otro zumaque a lo largo de la línea vallada!). Este
trabajo ha hecho que mi espalda se haya resentido de nuevo. Así pues, he de tener
cuidado. Por la tarde, llegué hasta el límite más lejano del campo de haba de soja en la
granja de Linton y, mientras meditaba (Hatha y Yoga Vasishta), me quité la camisa para
tomar el sol en cuello y espalda. Una tarde tranquila y provechosa ¡Dios sabe lo mucho
que lo necesito! ¡Cuánto tiempo y energía he malgastado en los tres últimos años 
haciendo cosas que no tienen nada que ver con mis metas reales y que únicamente han 
servido para frustrarme y confundirme...! Es un verdadero milagro que no haya perdido
mi vocación a la soledad con tantas bagatelas y evasiones.

Una cosa está perfectamente clara: no todo lo que pasa por aggiornamento es
necesariamente bueno y saludable. Hemos de seguir siendo muy críticos e independientes
frente a todas las ideas. Sacar las propias conclusiones partiendo de la experiencia
personal directa y sincera. En mi opinión, tanto los conservadores como los progresistas
abundan en el mismo tipo de intolerancia, arrogancia y actitud casquivana, y unos y otros
están dominados por diferentes tipos de conformismo: en ambos casos, el pavor de
sentirse excluidos del propio grupo de referencia. Personalmente, tengo que recorrer mi
propio camino en términos de necesidades que para mí son fundamentales: necesidad de
vivir una vida de oración, necesidad de autoliberarme de mis propios «cuidados» y
necesidad «única» de una auténtica soledad (y no solamente privacidad) monástica; y
necesidad también de alcanzar una comprensión real y utilizar algunas de las intuiciones asiáticas en materia religiosa."

THOMAS MERTON. DIARIOS. (1960-1968)


lunes, 3 de julio de 2017

COMPAÑEROS DE TRABAJO DE DIOS.

"Toda vida cristiana está destinada a ser, al mismo tiempo, profundamente contemplativa  y rica en trabajo activo.
Es cierto que estamos llamados a crear un mundo mejor. Pero ante todo estamos llamados a una tarea más inmediata : la de crear nuestra propia vida. Al hacerlo, actuamos como colaboradores de Dios. Ocupamos nuestro lugar en la gran obra de la humanidad ya que, en efecto, la creación de nuestro propio destino en Dios es imposible en un estado de completo aislamiento. 


Cada uno de nosotros labra su propio destino inseparablemente unido al de todas las demás personas con quienes Dios ha querido que vivamos. Compartimos unos con otros  la obra creadora de vivir en el mundo. Y por medio de nuestra lucha con la realidad material, con la naturaleza, nos ayudamos unos a otros a crear, al mismo tiempo, nuestro destino y un mundo nuevo para nuestros descendientes. "  

THOMAS MERTON

martes, 20 de junio de 2017

NOSOTROS...NUESTRO....

..."   el Doctor de la paz y Maestro de la unidad no quiso que hiciéramos una oración individual y privada, de modo que cada cual rogara sólo por sí mismo. No decimos: «Padre mío, que estás en el cielo», ni: «Dame hoy mi pan de cada día», ni pedimos el perdón de las ofensas sólo para cada uno de nosotros, ni pedimos para cada uno en particular que no caigamos en tentación y que nos libre del mal. Nuestra oración es pública y común, y cuando oramos lo hacemos no por uno solo, sino por todo el pueblo, ya que todo el pueblo somos como uno solo.

El Dios de la paz y el Maestro de la concordia, que nos enseñó la unidad, quiso que orásemos cada uno por todos, del mismo modo que él incluyó a todos los hombres en su persona. Aquellos tres jóvenes encerrados en el horno de fuego observaron esta norma en su oración, pues oraron al unísono y en unidad de espíritu y de corazón; así lo atestigua la sagrada Escritura que, al enseñarnos cómo oraron ellos, nos los pone como ejemplo que debemos imitar en nuestra oración: Entonces -dice- los tres, a una sola voz, se pusieron a cantar, glorificando y bendiciendo a Dios. Oraban los tres a una sola voz, y eso que Cristo aún 
no les había enseñado a orar.

Por eso fue eficaz su oración, porque agradó al Señor aquella plegaria hecha en paz y sencillez de espíritu. Del mismo modo vemos que oraron también los apóstoles, junto con los discípulos, después de la ascensión del Señor. Todos ellos -dice la Escritura- perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres y de María, la madre de Jesús, y de los hermanos de éste. Perseveraban unánimes en la oración, manifestando con esta asiduidad y concordia de su oración que Dios, que hace habitar unánimes en la casa, sólo admite en la casa divina y eterna a los que oran unidos 
en un mismo espíritu."

SAN CIPRIANO


lunes, 12 de junio de 2017

SIMPLEMENTE AMOR.

"Todas las cosas se aman. La naturaleza toda tiende hacia un tú. Todos los seres vivos están en comunión unos con otros. El fenómeno del mimetismo hermana a todas las plantas y animales y cosas: hay insectos que imitan a las flores y flores que imitan insectos, animales que imitan el agua o las rocas o la arena del desierto o la nieve o los bosques o a los otros animales. Y todos los seres vivos se aman y se comen unos a otros en ese vasto proceso del nacimiento y del crecimiento y de la reproducción y de la muerte."

ERNESTO CARDENAL.Vida en el amor.




“En una época de conflicto, angustia, guerra, crueldad, confusión, el lector se podrá sorprender con este libro que es un himno al amor, y que nos dice que todos los seres se aman.

El psicoanálisis nos ha enseñado que muchos odios desconocidos y temores y aún enfermedades físicas con frecuencia no son sino amor que rehúsa reconocerse como tal, amor que se ha vuelto enfermo porque no reconoce su verdadera naturaleza y ha perdido de vista su objetivo.

Los conflictos en el mundo no se deben a la ausencia del amor, sino al amor que no se reconoce a sí mismo, que es infiel a su propia realidad. La crueldad es el amor sin dirección. El odio es el amor frustrado.

El amor no está sólo en la mente o el corazón, es más que el pensamiento y el deseo. El amor es acción: y solamente en el acto del amor alcanzamos la intuición contemplativa de la sabiduría amorosa. Esta intuición contemplativa es un acto de una especie más elevada, un amor más puro. El amor disuelve la aparente contradicción entre la acción y la contemplación.

Para alcanzar un maduro acto de amor, debemos primero experimentar contradicción y conflicto. El amor es una cima de libertad y de plena conciencia personal. El amor se encuentra a sí mismo solamente en el acto. El amor que actúa sin conocimiento, a pesar de él mismo y en contra de su misma naturaleza, no alcanza la plena conciencia de sí mismo. Queda escondido de sí mismo. También no logra actuar perfectamente como amor. Es visto como algo distinto del amor.

Todo amor que no es entrega de sí mismo totalmente libre y espontánea, tiene en sí mismo un sabor a muerte. Esto quiere decir que todo nuestro amor como hombres ordinarios que no somos santos ni místicos, está lleno de contradicción, conflicto, amargura. Y tiene ese sabor a muerte.

Y podríamos añadir que es en el conflicto y la contradicción del amor que no es todavía verdadero, donde podemos descubrir el camino del amor verdadero. Es aceptando en nuestra plena conciencia un amor imperfecto, cuando el amor llegará a su perfección.

El primer paso para alcanzar la verdad y pureza del amor es reconocer en nosotros ese amor que no es todavía puro, pero que sin embargo es amor, y que aspira por su misma naturaleza a ser puro.


Todas las virtudes son aspectos del amor, y todos los vicios son también aspectos del amor. Las virtudes son manifestaciones de un amor que está vivo y sano. Los vicios son síntomas de un amor enfermo porque rehúsa ser él mismo.


En realidad no hay más que amor. Pero este amor podría estar en contradicción consigo mismo. Puede ser al mismo tiempo amor y odio, amor y codicia, amor y miedo, amor y celos, amor y lujuria. Su destino es ser simplemente amor, sin ninguna otra cosa contradictoria. Pero no puede cumplir este destino si nosotros tratamos únicamente de suprimir el odio, la codicia, el miedo, los celos, la lujuria. Estas fuerzas malignas reciben su poder solamente del amor. Suprimirlas es suprimir el amor. Debieran más bien, por el contrario, ser conscientes de sí mismas como amor, y cuando lo sean, ya no desviarán la energía del amor para servir a lo que no es amor."


THOMAS MERTON. 

Fragmentos del prólogo al libro “Vida en el amor”
 de Ernesto Cardenal. 
(citados en El Blog de Grego)


domingo, 4 de junio de 2017

HASTA EL FONDO...

"Ven, Espíritu Divino,
Manda un rayo de tu lumbre desde el cielo.
Ven, oh Padre de los pobres,
Luz profunda, en tus dones Dios espléndido.

No hay consuelo como el tuyo,
Dulce huésped de las almas, mi descanso.
Suave tregua en la fatiga,
Fresco en horas de bochorno. Paz del llanto.

Luz santísima, penetra
Por las almas de tus fieles hasta el fondo;
Qué vacío hay en el hombre,
Qué dominio de la culpa sin tu soplo.

Lava el rostro de lo inmundo,
Llueve tú nuestra sequía, ven y sánanos.
Dobla todo lo que es rígido,
Funde el témpano, encamina lo extraviado.

Da a los fieles que en ti esperan
Tus sagrados siete dones y carismas.
Da su merito al esfuerzo,
Salvación, e inacabable alegría "

Amén






Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.